Hoy he recibido uno de esos mensajes que me recuerdan por qué y para qué emprendí hace ya 6 años Coaching para Pequeños Héroes.
Soñaba entonces con una educación basada en la persona, a través de mi acompañamiento en un espacio seguro donde las personas (niños y jóvenes) pudieran crecer imaginando y creando una versión más amplia de ellos mismos con mejores hábitos y rutinas, usando el Coaching como vehículo de acompañamiento. Por el camino, yo también crecía y aprendía junto a ellos.
Hace 5 años ya que trabajé con una personita estupenda en su llegada a la ESO en uno de mis procesos de coaching. Ayer me escribió. No se lo pedí. Nació de su corazón, su alma, su intuición (llámalo como quieras) y eso es lo mejor que puede recibir alguien que acompaña.
La próxima semana se enfrenta a la PAU. Conocer que está utilizando las herramientas que generó ella misma para vivir sus emociones y que confía y afronta este reto tan importantes para ella con mayor serenidad, me ha emocionado.
Siento que lo más bonito de mi trabajo es el impacto que queda cuando ya no estoy presente y que las personas aprenden a caminar solas utilizando sus propios recursos nacidos en nuestras sesiones.
Y siento también que poner tu talento (tu Geniotipo) al servicio de los demás, es muy gratificante; en mi caso, para una Infinito-Elipse-Círculo que suceda esta magia años después, da mucho sentido a mi día a día. «Raices para crecer, alas para volar y motivos para volver«.
“Un maestro trabaja para la eternidad: nunca sabrá hasta dónde llegará su influencia”
Un ¡ole! por esta persona bonita y toda mi buena energía y cariño para ella y sus desafíos.

