La importancia de aprender a sembrar hábitos saludables

Un hábito es una rutina que repites y repites hasta convertirla en algo automático para tu cerebro y fácil de ejecutar para tí. La formación de hábitos en la infancia puede tener un gran impacto en los cerebros en desarrollo, creando nuevas rutas neuronales que influyan en la protección del bienestar personal a largo plazo. 

Una de las cosas buenas que nos ha traído el trabajar durante unos días en la creación de nuestro calendario de adviento emocional, ha sido el darnos cuenta de lo importante que es para nosotros y nuestro bienestar y para nuestros cerebros el sembrar hábitos saludables. Tanto es, que nos atrevemos a crearnos nuestras propias rutinas saludables para ayudarnos a vivir más conscientes mientras esperamos la llegada de la Navidad.

Este pequeño gesto, nos puede llevar a responsabilizarnos de nuestra actitud y de nuestro bienestar, a través del entrenamiento de nuestro cerebro para mantener el foco en nuestro autocuidado y en el cuidado de nuestro entorno cercano. Es abono para nuestra motivación.

El bienestar es como las flores si no lo cultivas, lo riegas y lo abonas, puede marchitarse. 

Reflexionar acerca de nuestras responsabilidades nos abre a la posibilidad de hacernos cargo de nuestra vida y de nuestro día a día y el establecer y seguir pequeñas

rutinas, puede llevarnos a convertirlas en hábitos y, en nuestro cerebro, pueden crearse rutas neuronales más eficientes. Cada repetición de una acción concreta, fortalece las conexiones cerebrales, haciendo que la ejecución de esa tarea sea más fácil al repetirla y se convierta en automática; así los hábitos cotidianos se pueden convertir en parte integral de nuestra experiencia vital.  El seguimiento de rutinas habituales nos aportan estructura, confianza y seguridad en nosotros mismos; ingredientes para una vida en crecimiento y cargada de creatividad.

Lavarnos los dientes, hacer la cama, doblar el pijama, ducharse, respetar a los demás, ofrecer un abrazo, dar un beso, ayudar en el hogar, disfrutar de la naturaleza, dibujar, escribir, pensar en uno mismo, sentirse sin filtros de vez en cuando, … son pequeños gestos que nos pueden traer grandes recompensas personales. 

Ahora que estamos a punto de terminar el año, podemos hacer una parada y lanzarnos preguntas:

  • ¿Qué pequeños hábitos has consolidado este año que termina? ¿Qué te ha aportado este pequeño gesto?
  • ¿Cómo imaginas el nuevo año que está a punto de comenzar?
  • ¿Qué quieres mantener?
  • ¿Qué necesitas incorporar?
  • ¿Qué puedes empezar a hacer diferente? 

A nivel familiar, educativo y personal el coaching es una metodología que nos ayuda a tomar conciencia de la realidad que vivimos, a responsabilizarnos de nuestro día a día y de nuestro bienestar y a crearnos planes de acción para caminar de forma más saludable y consciente.

Coaching para Pequeños Héroes puede ser vuestra herramienta para trabajar en este sentido. Siembra buenos valores, abona con rutinas saludables y florecerán actitudes bonitas. 

 

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